“…Y habitó entre nosotros”. Ustedes sabrán perdonarme, pero no sé de que otra forma enfocar la descripción de lo que sucedió en la sala de prensa del Saló del Cómic de Barcelona. No puedo hablar en primera persona ya que no me funcionó el truco de las rastas postizas y demás, pero por las palabras balbuceantes de Josep Maria Polls (quien aún estaba en trance por lo vivido) la escena tuvo algo de bíblico.
Imaginen ustedes, queridos lectores: un grupo de 10 alumnos rodeando a Jean Giraud. Tras una charla (un tanto jeremíaca, convengamos, pero a los maestros se les perdona todo, incluso que desprecien el manga) revisa los trabajos de todos (¡todos!) y cada uno de ellos, haciendo comentarios y dando consejos, haciendo gala siempre de una proverbial elegancia .
La anécdota apoteósica, sublime, sucedió cuando Moebius, mirando directamente a Jordi Sempere -uno de nuestros profesores- le preguntó directamente si estaba de acuerdo con lo que le estaba diciendo a los alumnos. Nuestra fuente nos comunica que Jordi, habitualmente locuaz e ingenioso, cuando no directamente impertinente, tuvo un amago de sofoco y sufrió un proceso de ruborización, lo que comunmente llamaríamos “ponerse colorao como un tomate”. Cosas de estar en presencia de una leyenda viva.
En fin, que ya me hubiera gustado estar allí (toma, ¡y a mí! pensarán ustedes) pero al menos 10 alumnos de nuestra escuela -¡ojalá nos hubieran dejado llevarlos a todos!- han podido recibir clase directamente de Moebius. ¡Toma Jeroma! ¡A ver quién iguala eso!
Ficomic nos ha prometido enviarnos una foto que muy amablemente tomaron al grupo junto al ídolo. Ustedes preguntarán ¿pero cómo, a nadie más se le ocurrió hacer una foto para tenerla disponible ya?.
Y yo respondo ¿Y quién piensa en hacer fotos cuando se encuentra en presencia de Moebius?





































