Los que no fueron a su charla han de creerme. Los hizo él, Barbucci, en grandes hojas de papel para remarcar algunas ideas. Las hojas fueron a parar al suelo y hubieran desaparecido para siempre engullidas por la vorágine de las máquinas limpiadoras. No están firmadas, pero deben creerme: son de Barbucci. Somos así de mitómanos, que quieren.
¿Que dónde están los dibujitos? miren en la columna que está al lado, más abajo, donde pone “monigotes de Barbucci”, no tiene pérdida. Ahi, ahí… ¿A que son monos?.
































