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Hoy en “El Mundo”: “Escola Joso, la Masía del Cómic”

abril 26, 2012

En 1982, un grupo de siete alumnos subía las escaleras de un antiguo edificio de la Gran Via, entre Aribau y Muntaner, saludando a la portera mientras desayunaba. Eran los alumnos que estrenaron la JOSO, la primera escuela especializada en cómic de España y que es la principal cantera de dibujantes patrios. En estas tres décadas más de 10.000 estudiantes han pasado por la JOSO y un tercio de los dibujantes que publican en el extranjero han estado vinculados a ella, sea como profesores o alumnos.

José Solana, alias JOSO, dejó la agencia de publicidad que tenía con sus hermanos en la Gran Via para fundar algo que no existía, algo de lo que no había modelo: una escuela de cómic con un plan de estudios a cuatro años. ´”Fue algo absolutamente Kamikaze…Pero gracias al Saló del Cómic de Barcelona se disparó el número de alumnos: pasamos de una decena a 60″ recuerda Joso.

Y en seguida llegaron los viajes a Angoulême, la feria más importante de Europa, que inunda toda la ciudad de cómic. En la Joso fletaron un autobús para llevar a sus alumnos a Angoulême y promocionar sus trabajos en las potentes editoriales francesas. Este año, la feria ha dedicado una exposición al famoso Bus de la JOSO para dar a conocer la larga lista de dibujantes españoles que publican en el mercado francés antes incluso que en el español. “El mercado francobelga es la NBA de cómic: allí tiene una categoría comercial pero también de obra de arte” dice Jordi Lafebre, uno de los dibujantes que protagonizó la muestra de Angoulême (ahora se podrá ver en el Salón del Cómic de Barcelona). Precisamente, el gran valor de la Joso es abrir las puertas de la profesión a sus alumnos: muchos han dado sus primeros pasos en Dargaud, Soleil, Delcourt o Glénat. Otros como Pasqual Ferry han dado el salto a las Américas, publicando en Marvel, DC y Dark Horse.

Diez años después de abrir, la Joso se trasladó a su casa actual, a la calle Violant d’Hongria de Sants, en lo que fuera una fábrica de lámparas con fundición incluida, de ahí las barandillas metálicas y su peculiar arquitectura. “Estaba muy destartalado, tuvimos que hacer muchas obras… ¡En algunas zonas no había ni techo!” recuerda Joso. En el olímpico 1992 llegó la expansión y la Joso abrió una segunda sede en Sabadell.

Si al principio los alumnos eran “exageradamente chicos”, ahora el cómic se ha diversificado y ellas hasta les superan en número. El boom del manga ha tenido parte de responsabilidad en el acercamiento femenino a la historieta.

“En origen, la escuela estaba dividida en distintas corrientes: la de la línea clara europea, la de los superhéroes americanos y la historieta humorística, que en los 80 estaba de apogeo aunque se fue diluyendo” explica Joso. Hoy, el manga y la novela gráfica llevan la delantera.

El Mundo.

 

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